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Así se gesta el reemplazo de Gustavo Petro

Las familias políticas de izquierda, derecha y centro inician un trabajo silencioso para colocar a alguien de su confianza en la Casa de Nariño cuando acabe su mandato el actual presidente

Gustavo Petro en Panamá, el 28 de marzo de 2025.
Juan Diego Quesada

Nadie del mundo político colombiano permanece ajeno estos días a los movimientos silenciosos que se producen para colocar a una nueva presidenta o presidente el 7 de agosto del año que viene, cuando Gustavo Petro acabe su mandato. Ese juego de ajedrez se da sobre todo en los entornos de los presidentes y expresidentes, en el de Petro, pero también en el de Juan Manuel Santos, Álvaro Uribe y César Gaviria —él es incluso el presidente de un partido centenario, el Liberal, que cada cuatro años ofrece su apoyo en virtud de las políticas y los cargos—. Las distintas familias y grupos han comenzado a reunirse, a plantear estrategias y a activar su instinto. Las reuniones se llevan a cabo en reservados de restaurantes y apartamentos en edificios a los que se entra directamente por el garaje. Se impone la discreción.

Después de muchos procesos electorales saben de sobra que ya no basta con poner la maquinaria al servicio de un solo candidato. Ahí está el ejemplo de Fico Gutiérrez, al que apoyaron los empresarios y facciones conservadoras para detener a Petro. Ni siquiera pasó a segunda vuelta. También se da por olvidado el tiempo en el que un presidente ponía a otro, como hicieron liberales y conservadores por décadas y que luego logró Uribe, primero con Santos y después con Iván Duque. El derechista ha acabado siendo enemigo declarado del primero y ha despreciado al segundo, al que considera un experimento fallido. La aritmética resulta ahora mucho más compleja.

En las cercanías a Petro, Armando Benedetti, ministro de Interior, trabaja en una gran coalición de muchas sensibilidades que sea la continuación del actual Gobierno, aunque él, en teoría, tenga prohibido hacer política partidista. Todavía no hay nombre encima de la mesa, y de hecho algunos creen que no es necesario, que eso caerá por su propio peso. Roy Barreras, otro de los operadores políticos cercanos al presidente, se quiere unir a esta corriente y tiene un nombre en mente: el suyo. Barreras, quien como Benedetti fue uribista y santista antes de ser petrista, en 2022 se vendió frente a los empresarios como un dique de contención frente a políticas aventureras de Petro en el terreno económico. Sus posibilidades se han visto algo mermadas en las últimas semanas por las acusaciones de tráfico de influencias que le ha lanzado el antiguo director de la DIAN, Luis Carlos Reyes. Cuenta que Roy lo presionó hasta la intimidación, algo que él niega, y Reyes asegura que si las revelaciones que ha hecho sirven para frenar la candidatura de Barreras, se da por satisfecho.

“Tú no ganas con plata unas elecciones en Colombia, las ganas con estructura política”, dice alguien que ha sido parte de varias campañas de forma consecutiva y apoya al actual presidente. “De Roy, Petro y Benedetti va a salir alguien. En las reuniones se ha dicho que habrá que tragar sapos y que seguramente surja gente que no les guste a todos. Pero jugarán con la que tengan. Se ha dado instrucción de no opinar en redes ni generar controversia. Bastante ha habido ya. No más fuego amigo, no hay que complicar el escenario político”.

La candidata más visible hasta ahora ha sido Vicky Dávila, hasta hace pocos meses directora de la revista Semana. Ha iniciado la campaña muy pronto, a pesar de que muchos estrategas aconsejan esperar. Empezó hace dos meses rodeada de asesores de Javier Milei, el presidente argentino, acercándose a posturas libertarias. Desde el fiasco de Milei al aconsejar la compra de criptomonedas cuyo valor se desplomó horas después, parece menos dispuesta a asemejarse con él. Este domingo ha anunciado a Alicia Arango como la nueva estratega política de su campaña. Se trata de una de las figuras más cercanas a Uribe, por lo que puede interpretarse el nombramiento como un acercamiento a él. El expresidente busca un candidato en su partido, el Centro Democrático, pero nadie descarta que pueda acabar apoyando a Dávila, con la que comparte muchos valores (en 2022 desechó al aspirante de su partido para irse con Gutiérrez). Dávila es una candidata fuerte, la conocen en toda Colombia y entre los militares es muy querida. Cuenta con el apoyo del empresario Gabriel Gilinski.

Al magnate, heredero de un imperio familiar, también le gusta Sergio Fajardo, que por tercera vez busca la presidencia. La última encuesta de Invamer sitúa a Fajardo en segundo lugar en intención de voto (9,5%), solo superado por Gustavo Bolívar (11,8). Vicky Dávila es la tercera (8,3%); en escenarios de segunda vuelta, aparece primero. El exalcalde de Medellín no se ha movido ni un centímetro de sus posiciones. Desde la izquierda se le acusó de tibio al no apoyar a Petro frente a Rodolfo Hernández, un candidato extravagante. Para el político centrista este Gobierno ha fracasado, el tiempo le ha dado la razón. En privado, casi todos los políticos colombianos sostienen que sin estructura, sin capacidad de negociación con los clanes regionales, donde la democracia queda suspendida para favorecer la compra de votos y el clientelismo, no es posible ganar. Fajardo afirma que se trata de una creencia falsa que han impuesto operadores como Roy o Benedetti, con los que asegura que nunca negociará ni se rodeará. Defiende que como se llega al poder se gobierna, que ese será su método y no traicionará sus valores. Está viajando a las regiones de manera discreta, pero continua.

Hay muchos más candidatos porque, como se dice en Colombia, el colombiano que no quiere ser presidente en realidad es ecuatoriano. El ex vicepresidente Germán Vargas Lleras puntúa bien en las encuestas. Alejandro Gaviria, un intelectual, gusta mucho en determinados sectores, en los que también se ve con buenos ojos a Luis Gilberto Murillo, excanciller. María Fernanda Cabal siempre suena como una opción, al igual que Paloma Valencia. Otra mujer pinta como favorita: la exalcaldesa Claudia López. A López la teme Petro, que suele criticarla con dureza, y también Dávila, que incluso cuando era la jefa de Semana, en su labor de periodista, le dedicaba tuits críticos casi todos los días. López comenzó a alertar de que Dávila se preparaba entonces para entrar en política y razón no le faltaba. María José Pizarro, la opción más parecida a Petro en cuanto a ideología, también tiene opciones de entrar en la terna. Solo uno entrará por la puerta de palacio cuando Petro esté de mudanza. Desde ya han empezado a maniobrar para conseguirlo.

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Sobre la firma

Juan Diego Quesada
Es el corresponsal de Colombia, Venezuela y la región andina. Fue miembro fundador de EL PAÍS América en 2013, en la sede de México. Después pasó por la sección de Internacional, donde fue enviado especial a Irak, Filipinas y los Balcanes. Más tarde escribió reportajes en Madrid, ciudad desde la que cubrió la pandemia de covid-19.
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