Dan Jorgensen, comisario europeo de Energía: “Si no reducimos los precios energéticos, no podemos ser competitivos”
El danés ha presentado este miércoles el plan para que Europa abarate los precios energéticos


“Está muy claro que si no podemos reducir los precios de la energía no podemos ser competitivos. La competitividad es absolutamente necesaria para Europa, especialmente ahora con todo lo que está sucediendo en nuestra relación con Estados Unidos. Si no podemos rebajar los precios, no podremos competir y eso dañará nuestra prosperidad y pondrá en peligro puestos de trabajo”. El comisario de Energía, el danés Dan Jorgensen (Odense, 49 años), empieza la conversación con un resumen muy explícito de por qué es capital para la UE reducir los precios de la energía. En tres frases deja claro que si no se logra el objetivo habrá consecuencias nefastas en economía, en geopolítica y en el mercado laboral. Casi nada.
Hace un par de horas que ha presentado el Plan para una energía asequible en la sede de la Comisión Europea en el que se despliegan recomendaciones e iniciativas con ese fin cuando habla telefónicamente con EL PAÍS. La comunicación europea, forma legal que adopta esta iniciativa, recoge varios consejos a los Estados miembros que Bruselas lleva años haciendo, como la necesidad de impulsar las redes de transporte (gasoductos, hidroductos, redes de alta tensión) para crear de una vez un verdadero mercado único energético que abarate los precios facilitando así la competencia. ¿Por qué ahora sí van a seguir las capitales esta petición? “Si no ampliamos significativamente nuestras redes y nos interconectamos más, no podremos hacer la transición ecológica que necesitamos ni podremos bajar los precios como queremos. Tampoco podremos dejar de depender de los combustibles fósiles del exterior. Así que realmente no tenemos elección. Tenemos que ampliar nuestras redes”, responde.
Antes de llegar a Bruselas, Jorgensen era ministro en su país. Fue el responsable Cooperación al Desarrollo y Política Climática. Ahora se encarga de una cartera complicada que deseaban muchos Estados miembros pero que finalmente logró Dinamarca para este socialdemócrata que ahora, cuando ve los precios actuales de combustibles como el gas, duda de que los mercados sean completamente eficientes. “Necesitamos más transparencia y control en el mercado del gas. La Comisión ha creado un grupo de trabajo que analiza el mercado justo ahora. Además, somos muy conscientes de que los distintos mecanismos e instituciones de supervisión reglamentaria tienen que ser más enérgicas en el escrutinio, porque hoy el precio es tan alto que no estamos seguros de que reflejen realmente la diferencia entre oferta y demanda, que es lo que deberían [reflejar]”.
La transparencia en los mercados y un mercado único energético son dos de las propuestas que plantea la Comisión para abaratar las cotizaciones, pero hay más. Bruselas mira a la recaudación tributaria, impuestos, recargos y tasas que cobran las administraciones que encarecen el consumo a familias y empresas. “Muchos países tienen un gran potencial para reducir los precios bajando las tasas, especialmente en la electricidad. Si se hace eso, habrá una mayor tasa de electrificación, lo que también conduce a una mayor eficiencia energética, que a su vez conduce a precios más bajos”, indica el comisario.
En la obsesión por bajar precios, solo cabe una excepción: Rusia. “Seguimos importando gas ruso, lo que es totalmente inaceptable. De hecho, lo que estamos haciendo cuando los compramos es financiar indirectamente la guerra de Putin contra Ucrania”. Si bien para Jorgensen hay salidas que no tienen que pasar por pagar combustible más caro: “Tenemos que buscar alternativas. Ahora está claro que lo mejor que podemos hacer es usar menos gas”.
Sin embargo, admite, no es fácil hacerlo inmediatamente: “A corto plazo seguiremos necesitando gas. Y eso también significa que debemos estudiar otras posibilidades. Algunas no son solo el gas natural licuado (GNL), también podemos obtener gas de Noruega a través de gasoductos, por ejemplo, y de otros lugares del mundo. Pero es probable que el mercado del GNL tenga que diversificarse más de lo que está hoy y Estados Unidos es sin duda una posible fuente”. ¿Y eso no es más caro? “Los precios se fijan en el mercado independientemente de dónde venga. [...] Lo que sí decimos es que no compraremos gas ruso en el futuro”, zanja.
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