Gareca se aferra con dientes y muelas
En una cruel paradoja, la generación de jugadores que más títulos le dio a Chile se convirtió en la que fue eliminada de tres mundiales consecutivos. Entre las razones que el técnico esgrime para extender su labor, está la que él no fue responsable de esa caída

Ricardo Gareca, el técnico de la selección chilena, última en la clasificación a la Copa del Mundo a falta de cuatro fechas, no sólo quiere terminar este proceso, sino luego iniciar el próximo. Tras el opaco empate sin goles ante Ecuador en el Estadio Nacional, donde 38 mil personas cantaron pidiendo su salida, dejó en claro que no renunciará, dejando su continuidad en manos de la directiva de la Federación, que no tiene dinero para terminar con su contrato.
“Yo no soy el problema. Lo sería si Chile viniera clasificando a los mundiales, si no tuviera problemas y si al llegar hubiera estado en los primeros lugares. Yo tomé un proceso iniciado, he tratado de corregir y estamos un peldaño más abajo. Habrá que ver como terminamos el proceso, pero yo no creo ser el problema que ha tenido esta selección en los últimos ocho años”, dijo en una tensa conferencia de prensa tras el partido, a la espera de la reunión con sus jefes para analizar el momento.
En la previa confesó que en Chile se siente cómodo, que lo atienden bien, que el país le gusta. Y recordó que a su llegada la opción era casi unánime pidiendo su contratación. Pero con un equipo sin gol, sin reacción, con cambios tardíos y sin renovación, el panorama es el mismo que antes enfrentaron Reinaldo Rueda, Martín Lasarte y Eduardo Berizzo, que debieron lidiar con la generación más exitosa de futbolistas chilenos, pero que se quedarán fuera de tres Copas del Mundo consecutivas, en el peor registro histórico.
Chile sólo estuvo ausente de tres mundiales en la década de los noventa, donde después del escándalo del Cóndor Rojas en el Maracaná la FIFA los sancionó sin poder participar en las clasificatorias del 94. Se marca así la mayor de las contradicciones. La generación que más ganó es también la que más perdió. No hubo recambio adecuado y a tiempo y cada uno de los entrenadores quedó cazado en la necesidad de contar con Claudio Bravo, Arturo Vidal, Alexis Sánchez, Charles Aránguiz y Gary Medel.
Ya sin opciones de acceder al repechaje, no está claro que pretenderá el blondo técnico argentino, que ha gozado del privilegio de “hacerse invisible” para la afición y la prensa. No se sabe cuándo está en Chile o visitando su patria, no asiste a los partidos de la competencia local y no se deja ver públicamente entre fechas FIFA. Su entorno está conformado exclusivamente por compatriotas, lo que hace que su visión de la realidad local no sea la más correcta. Y su análisis es el mismo de sus antecesores: no hay materia prima, lo que hace que el futuro sea desolador.
Aferrado a su cargo con energía y actitud desafiante, Gareca afrontará los últimos cuatro partidos que contempla su contrato: Argentina y Uruguay de local; Bolivia y Brasil como visitante. Un calendario exigente que puede suponer otro escenario devastador, convirtiendo esta campaña en la peor de una selección desde que se juegan clasificatorias largas. Pero eso, por ahora, está lejos de inquietarlo.
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