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Extrema derecha
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Los ultracatólicos golpean con la Cruz de los Caídos al sector moderado del clero

Hazte Oír, Abogados Cristianos y Vox soslayan las cesiones del Gobierno ante la Iglesia en el acuerdo sobre Cuelgamuros para azuzar a sus seguidores con una campaña victimista

José Cobo, cardenal arzobispo de Madrid, en una imagen de archivo.
Ángel Munárriz

“Que la realidad no te estropee un buen titular”, dice aquel aforismo sobre el viejo vicio del mal periodismo. Con una leve variación, se le podría aplicar también a la ofensiva lanzada por grupos de la derecha católica radical, acompañados por Vox, contra el acuerdo de la Iglesia con el Gobierno sobre el Valle de los Caídos, ahora llamado de Cuelgamuros. Que la realidad no te estropee una buena campaña de agitación.

Ha dado igual que la “resignificación” prevista no cumpla uno solo de los grandes temores que estos grupos han alentado entre sus seguidores. La campaña victimista estaba ya lista y no era cosa de cambiarla por algo tan fútil como la realidad. Y más cuando dicha campaña permite cargar a la vez contra el supuesto anticristianismo del Gobierno y la presunta tibieza del episcopado, que ya tiene irritados a los extremistas por su discurso de acogida a la inmigración.

Múltiples conjeturas sobre los oscuros propósitos de Pedro Sánchez llevan años circulando en el avispero de organizaciones ultracatólicas: el presidente —sostenían sus alarmados detractores— tiene las peores intenciones para el Valle, la sagrada cruz está en peligro, hay que prepararse para la batalla. Pero lo cierto es que la “resignificación” no supondrá el derribo del gigantesco símbolo —opción que nunca estuvo sobre la mesa—, ni la desacralización de la basílica, ni siquiera la salida de los benedictinos, aspecto en el que el Gobierno ha dado su brazo a torcer.

¿Y cuál ha sido la respuesta de Hazte Oír y la Asociación Española de Abogados Cristianos, por citar dos de las entidades que han expandido esos miedos? Lejos de rectificar, se han dado la razón a sí mismos y han redoblado la apuesta. Además de sostener que el acuerdo es un mero disimulo de los verdaderos planes del Gobierno y sus aliados en la cúpula eclesial, han elevado a la categoría de ofensa la aceptación por parte de la Iglesia tanto del relevo del prior Santiago Cantero —notorio ultraderechista que se opuso con uñas y dientes a la exhumación de Franco en 2019— como la “resignificación” del Valle.

La reacción de los grupos ultracatólicos comenzó a mediados de la semana pasada con recogidas de firmas y difusión de mensajes en las redes y se prolongó el domingo con una convocatoria en Cuelgamuros bajo la consigna “salvemos el Valle”. Este lunes, decenas de personas han protestado frente a la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que iniciaba con toda solemnidad su asamblea plenaria. En la manifestación, una pancarta mostraba el rostro de José Cobo, arzobispo de Madrid. ¿Por qué? Porque los promotores de la campaña no solo dirigen sus iras contra el Ejecutivo, sino también contra lo que ven como una rendición y hasta una traición de la jerarquía, donde alientan un gesto de rebeldía del sector duro. La figura que han elegido para personificar la tibieza pactista es Cobo, estandarte de la línea más aperturista dentro de la Iglesia, alineada con el papa Francisco, lo que sería un conservador moderado en relación al conjunto de la sociedad. “¡Cobardes!” y “¡traidores!” fueron dos de los gritos más escuchados en la protesta.

Cobo, en el punto de mira

Cobo había sido puesto en el punto de mira por Hazte Oír, Abogados Cristianos y Vox, entre otras entidades. La primera, presidida por Ignacio Arsuaga, mantiene abierta una recogida de firmas para instar a los obispos a rebelarse “de inmediato”. Conocida por las acciones de acoso a embarazadas ante clínicas para abortar, Hazte Oír acusa a la CEE y singularmente a Cobo, importante en la negociación como representante de la Iglesia en Madrid, de una “traición” que permitirá que el Valle deje de ser “un lugar de reconciliación”, una expresión típica de la propaganda franquista, para convertirse en un foco de “adoctrinamiento”. La Archidiócesis de Madrid ha aclarado que “lo único” acordado ha sido “la permanencia de la comunidad benedictina y la no desacralización de la Basílica”, así como el respeto a la cruz exterior. Pero no ha convencido a Hazte Oír, que tiene entre sus prelados favoritos al de Oviedo, Jesús Sanz, y al de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, en las posiciones más conservadoras del episcopado. Cobo se mostró este lunes “perplejo” ante las críticas.

Hazte Oír insiste en que el objetivo final del Gobierno permanece. “¿Cuánto tiempo crees que pasará hasta que finalmente la Basílica y la Cruz sean destruidas?”, pregunta en su recogida de firmas. La síntesis final quedaría así: lo que Hazte Oír pronosticaba que iba a ocurrir no ha ocurrido, así que Hazte Oír lo vuelve a pronosticar. Lo mismo hace Abogados Cristianos, que suele protagonizar denuncias por ofensa religiosa con gran recorrido mediático y ahora se ha volcado en esta causa.

La organización que preside Polonia Castellanos ha abierto otra recogida de firmas contra el acuerdo en la que afirma que el Valle será desfigurado con la “complicidad de quienes deberían haber defendido” a los católicos. Uno de sus portavoces, Norberto Domínguez, ha particularizado sus reproches en la Archidiócesis de Madrid, que emitió la semana pasada un comunicado lamentando la “filtración” del acuerdo. “El problema no es la filtración, es que los católicos nos rindamos”, afirma Domínguez en un vídeo. También contra la archidiócesis madrileña ha cargado la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos, en el mismo espectro ideológico.

En busca de “polarización”

Los citados son solo tres de los integrantes de un conglomerado de asociaciones que estos días han entrado en fase de hiperventilación. Junto a las recogidas de firmas, se han popularizado iniciativas como el envío de cartas al papa Francisco para “salvar la cruz” del Valle. De nuevo, no parece importar que no haya plan de derribarla.

“La cruz es importante, pero lo que se busca sobre todo es condicionar a la Iglesia española, marcarle el paso”, señala un activista que colabora con un grupo contra el aborto y que vincula las críticas del bloque ultracatólico a la jerarquía con la irritación que provocan las posiciones dominantes en la CEE sobre la inmigración. Un teólogo en posiciones moderadas, atento a los movimientos en la Iglesia tras el acuerdo sobre el Valle, cree que la campaña sobre la supuesta “traición” es un intento de los grupos radicales de ganar fuerza entre las bases católicas mediante la “polarización”. “A la jerarquía se la presenta como cobarde y acomodaticia, cómplice de un Gobierno socialcomunista contrario a la fe”, explica.

Vox —cuyo presidente, Santiago Abascal, ha propagado durante años que la izquierda pretende “volar el valle” y “derribar la cruz”— se ha sumado ahora a esta campaña, con diversos representantes cargando contra el Gobierno y contra Cobo. Jorge Buxadé ha acusado a la Archidiócesis de Madrid de “pactar con un gobierno anticristiano” y Hermann Tertsch, de “falta de dignidad”. Las críticas se han extendido incluso a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso (PP), a la que Tertsch y su compañero en el Europarlamento Juan Carlos Girauta acusan de permitir la “resignificación” al no declarar zona BIC el Valle. “Derribar cruces acaba mal”, ha escrito Girauta en X.

Los antecedentes dan a Vox razones para pensar que esta batalla cultural puede darle réditos. En 2019, el partido subió de 24 a 52 diputados entre las elecciones de abril y de noviembre, periodo en el que la exhumación de Franco fue un tema estelar. En países como Francia e Italia, Marine Le Pen y Giorgia Meloni buscan continuamente polémicas oponiéndose a la eliminación de cruces, maniobra que suele garantizar enfrentamientos enconados y gran impacto mediático, el tipo de retroalimentación en el que la ultraderecha se mueve como pez en el agua.

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Sobre la firma

Ángel Munárriz
Ángel Munárriz (Cortes de la Frontera, Málaga, 1980) es periodista de la sección de Nacional de EL PAÍS. Empezó su trayectoria en El Correo de Andalucía y ha pasado por medios como Público e Infolibre, donde fue director de investigación. Colabora en el programa Hora 25, de la SER, y es autor de 'Iglesia SA', un ensayo sobre dinero y poder.
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