“No sabía ni decir adiós”: la receta de dos sevillanas que aprendieron euskera desde cero
El clip de una maestra explicando sus rutinas y las horas que empleó se hizo viral en TikTok. Cerca de 45.000 personas estudian euskera en todo el mundo


Cuando la profesora sevillana María Echevarrieta, de familia paterna vasca, empezó a estudiar euskera, se sabía los colores, los números y alguna canción aprendida en las romerías de su infancia veraneando en Urdaibai (Bizkaia). Otra sevillana, la periodista y durante un tiempo presentadora de la ETB Reyes Prados, cuenta al teléfono con EL PAÍS que cuando comenzó a estudiarlo “no sabía lo que era agur (adiós)”. Así, casi de cero, ambas consiguieron hacerse con un idioma con fama de difícil y que ahora mismo intentan aprender unas 45.000 personas en todo el mundo, según datos facilitados por el Gobierno vasco.
El caso de la docente sevillana ha llamado la atención en TikTok, donde hace unas semanas se viralizó un vídeo en el que ella misma contaba su receta de rutinas y tiempos para lograr en cinco años el nivel C1, necesario para ejercer la enseñanza en Euskadi en los centros públicos y concertados. Su camino para aprenderla empezó en septiembre de 2019 y acabó en junio de 2024.
@mariaeche29 Nire lorpenik handiena 🫰🏼(hurrengo istorioa euskeraz 😬) #8apellidosvascos
♬ sonido original - MARÍA ECHE
Como cuenta María en una entrevista telefónica, durante estos cinco años de aprendizaje ha tenido trabajos a media jornada, sustituciones en colegios, una carrera de psicología a distancia e incluso una estancia en Dublín. Difícil compaginar todo con los cuatro días de clase a la semana y hasta dos horas y media al día que en algunas temporadas le requería el euskaltegi. Si por momentos tuvo que dejarlo “porque no me daba la vida”, también siguió esforzándose por su cuenta: “Escuchaba música en euskera, podcasts, veía la tele en euskera…”, todo por no perder el hilo de un idioma, explica, que no solo aprende para trabajar en Euskadi: “Ahora sé que mi vida la voy a hacer en Gernika y, si tengo hijos el día de mañana, quiero hablar con ellos en euskera, ayudarles con los deberes en euskera”. Como curiosidad, lo habla sin acento andaluz: “Me cambia hasta la voz”, contestaba en uno de los comentarios a su vídeo viral.
Qué es el C1 y para qué es necesario
El nivel de euskera que María ha alcanzado en estos cinco años, el C1 (antes vienen el A1, A2, B1 y B2), es, según fuentes del Gobierno Vasco consultadas por EL PAÍS, equivalente al nivel advanced de inglés. En Euskadi, donde existen dos idiomas oficiales, euskera y castellano, las administraciones públicas se aseguran de que la población pueda recibir atención en cualquiera de las dos lenguas, estableciendo los requisitos mínimos de conocimiento del idioma exigibles para trabajar en determinados puestos de trabajo reservados a empleados públicos.
Los cursos para llegar al C1 se centran en la variedad estándar utilizada en la Administración, la educación y los medios de comunicación, lo que se conoce como euskera batua unificado. Además, dependiendo del lugar donde se encuentre el centro de enseñanza, es habitual prestar atención a la variedad dialectal de la zona.
Como en el caso de María, esta formación se puede realizar en euskaltegis o en escuelas oficiales de idiomas, donde las metodologías son distintas: “En el euskaltegi los grupos son más reducidos y esto fomenta la expresión oral. Al menos en el mío, empezábamos todas las clases hablando, contando una historia, una noticia… En cambio, en la escuela oficial hay muchos más alumnos y hablar es más complicado. Pero la escuela está mucho más enfocada al examen y también es más accesible económicamente”, detalla Echevarrieta.
Durante su etapa en ETB, donde presentaba un programa en castellano, a la periodista Reyes Prados nunca le pidieron hablar euskera. Asegura que su único objetivo a la hora de aprender la lengua vasca siempre fue poder comunicarse con su entorno euskaldun (vasco). Ahora tiene un nivel C2, que le convalidó tras hacer y defender en castellano y euskera su tesis doctoral sobre la brecha dialectal en la televisión de España, e imparte clases de locución y televisión en los dos idiomas en la Universidad del País Vasco (UPV).
Prados, formada en euskaltegi, incluso se fue una temporada a vivir a un baserri (caserío) en un monte guipuzcoano. Allí fue cuando la necesidad de comunicarse con su anfitriona (aunque ella también hablara castellano) le hizo abrirse del todo al euskera. “Yo no digo que el euskera no sea difícil, pero es que en Euskadi, si hablas en castellano, te van a entender, entonces no tienes esa obligación creada; yo me creé esa obligación en el baserri”, afirma.
Preguntada por las tres cosas que le han ayudado a desenvolverse en euskera, la profesora María Echevarrieta tiene su propia fórmula: “La inmersión (sumergirme en la cultura vasca), adaptar mi día y mi ocio al euskera (siguiendo cuentas en Instagram, podcasts…) y perder la vergüenza. Como me animaba siempre una profesora: tirarme a la piscina y hablar, aunque no lo estés haciendo bien”.
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