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Marco Rubio anuncia una política de restricción de visas a quienes explotan a trabajadores cubanos

La decisión del secretario de Estado de Estados Unidos hace particular énfasis en las misiones médicas en el extranjero y afecta también a extranjeros involucrados en las contrataciones

Marco Rubio
Marco Rubio en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, el 19 de febrero de 2025. Evelyn Hockstein (REUTERS)

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha presentado este martes otra medida que promete asfixiar al Gobierno de La Habana. En un comunicado, ha anunciado la ampliación de una política de restricción de visados relacionados con Cuba y vinculados al “trabajo forzoso” o programas de exportación de mano de obra. Rubio hizo particular énfasis en las misiones médicas cubanas en el extranjero, ampliamente criticadas por las condiciones laborales a las que someten al personal sanitario desplegado en casi 60 países de todo el mundo, y con las que el Gobierno de la isla ha ingresado millones de dólares durante años.

La nueva restricción de visados, según el anuncio, aplica para los funcionarios o exfuncionarios del Gobierno cubano, así como los funcionarios de gobiernos extranjeros “que se cree que son responsables de, o están involucrados en, el programa de exportación de mano de obra cubana” y sus familiares directos. Las restricciones ya han afectado a varias personas, incluidas algunas de nacionalidad venezolana, según la información difundida.

El Departamento de Estado sostiene que Estados Unidos se ha comprometido a luchar contra las prácticas de trabajo forzoso en todo el mundo, una situación a la que, insisten, Cuba no escapa. Según afirman, “las prácticas laborales abusivas y coercitivas del régimen están bien documentadas”. También sostienen que los programas de exportación de mano de obra de Cuba “enriquecen al régimen cubano y, en el caso de las misiones médicas de Cuba en el extranjero, privan a los cubanos de a pie de la atención médica que necesitan desesperadamente en su país de origen”.

Las misiones médicas, que se conformaron desde los inicios de Fidel Castro en el poder, han enviado a más de 400.000 profesionales de la salud a unos 164 países de todo el mundo. Fue desde inicios de los 2000 que la exportación de servicios profesionales se aceleró hasta llegar a ser una de las principales fuentes de ingresos a la economía, incluso por delante del turismo. Cifras oficiales hablan de que entre 2011 y 2025 los trabajadores de la salud aportaron un promedio anual de más de 11.000 millones de dólares. No obstante, esta práctica ha sido particularmente señalada y denunciada por organismos internacionales, que la han considerado hasta un tipo de “esclavitud contemporánea”. Se ha registrado cómo los profesionales deben devolver al Gobierno hasta más del 70% de su salario mensual, la persecución a la que son sometidos en los países donde ofrecen servicios, o el exceso de horas laborales, la poca libertad de movimiento y las sanciones a las que se enfrentan si abandonan la misión, imposibilitados de regresar a Cuba después de 8 años.

No es la primera vez que Rubio se pronuncia en contra de las misiones médicas cubanas. Hace casi cuatro años, cuando presentó junto a otros políticos el Proyecto de Ley para Combatir la Trata de Médicos Cubanos, sostuvo que no tenía dudas de que estas brigadas médicas eran “una trampa coercitiva”. “El régimen de Castro y de Díaz-Canel puede tratar de disfrazar estas misiones como esfuerzos humanitarios, pero la realidad es que son brigadas de trata de personas patrocinadas por el Estado”, dijo. También aseguró que los médicos, enfermeros y otros profesionales de la salud cubanos que participaban de estas misiones estaban expuestos a “condiciones de trabajo deplorables, confiscaciones de sus documentos legales y una compensación significativamente reducida”.

En un reciente mensaje en X, Rubio dijo que el propósito de esta política de restricción de visas es promover “la rendición de cuentas” de los funcionarios cubanos responsables de estas políticas y de los gobiernos cómplices de la explotación de los trabajadores cubanos. En respuesta al anuncio, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, escribió en la misma red social que la suspensión de visados se levanta sobre una “base de falsedades y de coacción”. “Pretende afectar los servicios de salud de millones en Cuba y el mundo para beneficiar a grupos especiales de interés para los cuales Rubio sí garantiza el despilfarro de fondos del contribuyente estadounidense”, dijo el canciller.

Rodríguez también hizo énfasis en que se trata de la séptima medida “de agresión injustificada” de parte de la administración de Donald Trump hacia Cuba. Desde el pasado 20 de enero, día en que volvieron a la Casa Blanca, los republicanos han dictado una serie de políticas que atan al Gobierno de Miguel Díaz-Canel de pies y manos, en consonancia con la política de mano dura que comenzó Trump en su anterior mandato. En su primer día como presidente número 47, devolvió a Cuba a la lista de estados patrocinadores del terrorismo, de la cual la había sacado Joe Biden unos días antes de terminar su presidencia, a cambio de la liberación de 553 presos.

Luego, Rubio también anunció la reactivación del Título III de la Ley Helms-Burton, que permite a los estadounidenses tomar acciones legales contra empresas o personas que manejen “bienes confiscados por el régimen cubano” después de 1959. Además, prohibió las transacciones con empresas bajo el control de grupos militares cubanos, como el conglomerado GAESA, o el envío de remesas a Cuba a través de la empresa Orbit S.A.

La política de restricción de visas anunciada por Rubio llega días después de que Estados Unidos rechazara “decenas de pasaportes” cubanos y se limitara a otorgar visados tramitados por el Gobierno para sus funcionarios en las últimas semanas. En declaraciones a la agencia AP, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, confirmó que quedaba suspendido “el mecanismo de solicitud de un grupo de categorías de visas que se utilizan para funcionarios del Estado y sus dependencias”. Según de Cossío, es una decisión que “afecta directamente a intercambios bilaterales que estaban teniendo lugar en áreas de interés y beneficio mutuo para los pueblos de Cuba y Estados Unidos, como la cultura, la salud, la educación, la ciencia y el deporte”.

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