Sexo, lágrimas y récords en vídeo: lo que esconde el documental de Lily Philips
Un documental sobre la actriz porno, que se acostó con 100 hombres en un día, ha expuesto la brutalidad de los llamados ‘retos sexuales’. También los ha popularizado

“¡Hola! Soy Lily, tu zorra inglesa de 23 años”. Así se presenta la actriz porno Lily Phillips en su perfil de Onlyfans (plataforma de suscripción de creadores de contenido mayoritariamente erótico, sexual o pornográfico). Un poco más adelante, detalla una lista de contenido sexual explícito: colaboraciones, juegos de rol, sexo anal, sesiones en vivo… “Lo que tu polla pueda esperar”, escribe. Cuenta con más de 2,75 millones de likes en esta plataforma, en X bate el millón de seguidores y en Instagram ya ha superado los 980.000.
La fama de la inglesa no ha dejado de aumentar —sumando cientos de miles de seguidores mensuales, en promedio, según la web de análisis de datos Social Blade— desde que apareció en el documental de Josh Pieters I Slept With 100 Men in One Day (me acosté con 100 hombres en un día) el pasado 7 de diciembre. No fue por el contenido sexual, sino porque rompió a llorar.
Phillips era moderadamente conocida en el mundo del porno, pero el documental, donde se la entrevista antes y después de la sesión de sexo extremo, catapultó su popularidad. En los comentarios de YouTube, plataforma en que se puede ver el filme, se leen comentarios como: “Debería clasificarse como terror”; “Es la mejor película antipornográfica que he visto jamás”. Mientras, en el universo triple X, además de premiar con seguidores a Phillips, se ha retomado la vieja producción de encuentros sexuales multitudinarios. En el mediometraje, mientras llora, define el encuentro como “intenso” y “no apto para chicas débiles”. Luego añade que no se han respetado sus límites y que se ha sentido como “una prostituta”. A pesar de esta última aseveración, días después anunció que quería decuplicar esta cifra. Se le adelantó Bonnie Blue el 11 de enero: se acostó con 1.057 hombres en 12 horas. Tras ello, Phillips insinuó que superaría este número “por la puerta de atrás”.
Esta carrera de popularidad de sesiones de sexo extremo en las que, además de deshumanizar a una mujer, se divulga como un espectáculo, ha despertado preocupación sobre los límites de la industria del porno, el consentimiento, las ITS, la pornografía en sí misma y los retos sexuales violentos. En la mayoría de los casos se usa el documental protagonizado por la británica. Todo pivota en torno a las razones del llanto de Phillips.
Ella relata que muchos de los que participaron en el documental quebrantaron su consentimiento y se saltaron las reglas pactadas, es decir, violencia sexual. También dice que solloza porque no ha podido satisfacer a todos, por no haberles hecho pasar un buen rato, o porque algunos “se han enfadado” al no poder eyacular en los cinco minutos de tiempo que tenían con Phillips (en algunos casos fueron dos). Hace poco reveló que dos días después del reto se encontró un condón en la vagina.
Esta es una historia de números. Lily tiene 23 años, el documental dura 47 minutos; suma casi 200 millones de reproducciones en su perfil de Pornhub; en la película aparecen 202 pies descalzos esperando en la moqueta para acostarse con Phillips —apenas se ve ninguna cara, dicen que no quieren ser reconocidos—; la suscripción a su Onlyfans por tres meses cuesta 25 dólares y con ello dice ganar 750.000 libras al mes; el más joven de todos los hombres que participaron tenía 18 años; compraron 200 condones; duró unas 13 horas. Al terminar aseguró solo acordarse de “seis, siete, diez, no más”.
Todo figura en sus hojas de cálculo. No se escapa ni un penique. Tanta cifra, y “tanto lío”, como Phillips y muchos seguidores definen la situación. A los que ahora se suma Bonnie Blue, antigua amiga y compañera de escena, hoy distanciada y rival en este espectáculo. Toda la crítica, el debate y el repunte de experiencias sexuales extremas o multitudinarias se centra en ella —o en Bonnie Blue, o en cualquier otra que los haga—. En cualquiera de ellas. Nunca en ellos. Ni en los 101, ni en los 1.000, ni en los 1.057. Quizás es porque apenas enseñan la cara.
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