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La verdadera historia de la colonia S3, el olor típicamente español que vino de Rumanía

Se cumplen 110 años de la historia de Legrain, una empresa rumana de inspiración francesa que con S3 abanderó la creación de un aroma sin género, fresco, inocente, símbolo de pureza y unidad familiar. Su legado continúa perfumando a familias enteras

Fotograma de una publicidad antigua de S3,

“Un producto Legrain, París”. Cualquier persona que haya vivido en la España de los setenta y ochenta recuerda la frase que cerraba muchos de los anuncios de las aguas de colonia S3, Royale Ambree, Petit Cheri o del gel de baño Moussel. Todos ellos pertenecían a la fábrica de perfumes Legrain, fundada 1915 en Bucarest (Rumanía), muy lejos de París. El diario rumano Evenimentul Zilei en un artículo publicado en 2007 titulado “El perfumista rumano, millonario en Barcelona” relataba el origen de la historia: dos amigos judíos, Simon Moscovitz (más tarde cambiaría su nombre a Henry Legrain), contable en una importante farmacia de Bucarest, y Aizic Manole, sastre de profesión, decidieron entrar en el mundo de la perfumería al ver que la mayoría de esencias de éxito en Rumanía venían de Francia. Hacer pasar a la empresa por parisina fue una estrategia inteligente porque en ese periodo Rumanía estaba sumida en una crisis por las guerras de los Balcanes de 1912 y por el inicio de la Primera Guerra Mundial y, los perfumes franceses ya no llegaban con facilidad. Quizás, eso motivó que le pusieran un nombre casi idéntico al de Oriza L. Legrand, una antigua casa de perfumería parisina fundada en 1720. En la fábrica de Bucarest crearon las aguas de colonia y de tocador (todas con nombres franceses) Noblesse, Bride au Vent, Vieux Paris y Chantage.

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, y la persecución a los judíos, la familia emigró a España. “El 31 de enero de 1943, abandonamos Rumanía. Mi padre hizo un sacrificio y vendió nuestra fábrica de perfumes para que pudiéramos escapar de los alemanes. El destino inicial era Brasil, pero nos quedamos atrapados en la frontera entre Francia y España. Nos dijeron que Francia estaba ocupada por los alemanes y nos instalamos en Barcelona. En aquellos años ​​Cataluña se encontraba en la miseria; pero a mí me parecía el paraíso. Entré en un pequeño laboratorio que no tenía ningún éxito y en julio de 1943 lanzamos Royale Ambree, agua de colonia que se convirtió en la más vendida de España. Después de ese éxito compramos la fábrica. El primer laboratorio tenía 250 metros cuadrados, dos años después, alquilamos dos apartamentos en el mismo edificio y, dos años más tarde, ampliamos con un sótano y otro edificio. Después, construimos 2.300 metros de fábrica en el centro de Barcelona ​​distribuidos en nueve plantas. Los pedidos se acumulaban y, en 196, inauguramos la fábrica y se nos quedó pequeña otra vez. Compramos otro terreno y construimos 8.000 metros de fábrica y, al cabo de un tiempo, otros 3.000. En 1985, cuando la vendimos, Legrain producía y vendía tres millones de litros de colonia, dos millones de litros de desodorante y 30.000 kilos de gel de ducha al año”, explicaba Henry Legrain (hijo) en 2007 al diario rumano Evenimentul Zilei. Después de la venta de la fábrica a AkzoNobel, el grupo holandés de productos químicos, farmacéuticos y cosméticos, Henry Legrain se mantuvo como director general durante otros cinco años. Luego, la planta pasó a formar parte del grupo estadounidense Sara Lee; en 2010 la compró Unilever y en 2022 la marca volvió a manos de una empresa española, la valenciana Sensogreen.

¿Cómo nació el agua de colonia S3?

El agua de colonia S3, creada en 1954, ha marcado la memoria olfativa de nuestro país. Para la generación X y muchos milennials es el aroma de sus abuelos y, para muchos boomers es el olor de su casa. “En España, como en Italia, las aguas de colonia se usan desde el siglo XVII cuando los monasterios elaboraban Aqua Mirabilis, una solución a partir de plantas aromáticas y cítricos ideal para climas cálidos como el Mediterráneo. En el siglo XVIII se hicieron populares, aunque solo tenían acceso unos pocos privilegiados. En el siglo XIX su consumo se expande, tanto en farmacias en forma de aguas tonificantes, como en perfumerías. Es en el siglo XX cuando la perfumería se convierte en una industria con acceso a notas de síntesis económicas que permiten producir y vender a granel”, explica a S Moda Irene Gisbert, perfumista, antropóloga, fundadora de Ainea Perfumes y cofundadora del Beauty Cluster.

La posguerra española propicia la aparición de estas aguas frescas, baratas y familiares elaboradas a granel. “Antes de la Guerra Civil la perfumería española se encuentra en la vanguardia olfativa con empresas importantes como Myrurgia, Puig o Dana Parfums en Barcelona, y Gal en Madrid. Eran empresas importantes que elaboraban esencias a la altura de la perfumería francesa. Tras la guerra se impuso una visión integrista del catolicismo que afectó a todos los ámbitos. Las mujeres que se perfumaban estaban mal vistas y todo lo que tenía que ver con el hedonismo y con el placer de los sentidos estaba prohibido. También afectó el componente económico: ¿quién se podía comprar un perfume francés o una esencia cara en una época de hambruna? Por último, hubo una crisis de alcohol importante. Estos tres factores propician que salgan al mercado productos económicos a base de concentraciones muy diluidas que no llegaban al 1%. Durante los años sesenta y setenta en España los niños olían a Nenuco, los hombres a Royale Ambree y las familias enteras a S3, Agua de Lavanda de Puig y 1916 de Myrurgia”, comenta a S Moda el perfumista Agustí Vidal, académico de número Sillón Magnolia en la Academia del Perfume. Clara Buedo, periodista especializada en el universo de las fragancias y autora de Historia del perfume. Relatos olfativos del pasado (Catarata, 2024) coincide “este tipo de fragancias están dentro de la ‘perfumería higiénica’ que se hizo popular en el siglo XIX y XX. Son aguas cítricas, ligeras en cuanto aroma y con un cariz más terapéutico que sensual. Las aguas cítricas a granel eran aromas sin género, frescos, inocentes, que representaban la pureza y la unidad familiar”.

¿A qué huele el agua de colonia S3?

El agua de colonia S3 abandera el concepto “superrefrescante” que perdura hasta hoy. “Con S3 Henry Legrain capturó el frescor de la naturaleza, la tradición de su familia y la elegancia de la perfumería francesa que tanto admiraba. S3 tiene una salida cítrica con bergamota y limón, un corazón floral de azahar, lavanda y petitgrain y un fondo sólido de pino, tonka y musk. Hoy la fórmula original permanece intacta y está presente en más de un millón de hogares”, explica Nacho Ruiz, Ceo de Sensogreen, actual propietaria de la firma.

¿Qué piensan de ella los perfumistas? “Es puro limón. Una composición simple elaborada con cítricos y plantas aromáticas que refresca y tonifica por su bajo peso molecular. Se evapora muy deprisa porque utiliza los aceites esenciales más volátiles que existen, por lo que no tiene mucha permanencia. Casi todas las grandes casas de perfumería cuentan con sus propias aguas. Se diferencian por la calidad de sus ingredientes, por el frasco (de plástico o de cristal) y por la concentración. Un agua de colonia de alta perfumería suele tener una concentración de esencia del 20%, mientras que la del S3 es del 2%”, afirma Irene Gisbert. Las aguas de colonia siguen siendo las favoritas de climas cálidos como el Mediterráneo. “Los cultivos propios del lugar (citricos, salvia, romero o pino) y una cultura de higiene muy arraigada (en el caso de España desde la era de al-Ándalus) explican el fenómeno. Son fragancias ligeras y muy frescas, con las que se pueden hacer “abluciones”, es decir, casi podemos lavarnos con ellas. Además, muchas tienen propiedades antisépticas por lo que es una buena forma de mantenerse limpio y con buen aroma”, afirma la periodista Clara Buedo.

“El agua de colonia cumple todos los requisitos de agradabilidad en la cultura occidental. Para nosotros es un paradigma de bienestar, de conexión con la naturaleza y de limpieza. Además, son precursoras del concepto ‘unisex’ tan utilizado ahora por la perfumería nicho. Los perfumistas españoles de los sesenta y los setenta pasaron más de dos décadas elaborando casi en exclusiva aguas de colonia. En 1985, el lanzamiento de Don Algodón (elaborada por Myrurgia) lo cambió todo y conectó el aroma floral con las adolescentes de este país, muy en consonancia con el éxito francés Anais, Anais. A partir de ahí las flores volvieron a estar en boga”, apostilla el perfumista Agustí Vidal.

¿Quién compra S3 en la actualidad? “Lo adquieren personas de más de 50 años que buscan una fragancia agradable para el día a día. Hemos observado que cuando la huelen en tienda terminan comprándola. Es una fragancia clásica como Gotas Frescas y Heno de Pravia, referencias económicas que llevan años siendo el aroma fresco y limpio de muchos hogares”, afirma el equipo Beauty Expert de Clarel. Muchas personas pueden considerar que es una esencia de segunda, pero el perfumista Agustí Vidal discrepa: “Ha marcado su época, forma parte de la memoria olfativa de varias generaciones y, por supuesto, perdura en el tiempo. Esto es algo que solo consiguen los clásicos”.

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